sábado, 8 de mayo de 2010

Una más: la Escuela Infantil Ruíz Jiménez

Preciosa carta en defensa de un proyecto de escuela en concreto … y de la educación infantil en general

Stéphanie, madre de una alumna de la Escuela Infantil Ruíz Jiménez ubicada en el barrio de Salamanca de Madrid, ha escrito una carta en la que denuncia el próximo fin de la escuela infantil a la que asiste su hija y homenajea la labor de las 20 personas que la componen y la crearon en el 2002 bajo la forma de cooperativa, “La oreja verde”.

En la carta valora y agradece su funcionamiento y gestión preocupándose por el bienestar de los bebés de 4 a 30 meses que allí acuden y desarrollando una revolución diaria en la que todos los integrantes se sienten arropados, amados y en “tribu”.

Las leyes de la Comunidad de Madrid les va a obligar a aumentar el número de niños por cuidador -lo contrario a otros países europeos- disminuyendo la calidad, afectividad y seguridad, y, además, pasará de gestión semi-pública a fondos exclusivamente privados, lo que considera esta madre perjudicará totalmente a los niños.

Un ejemplo más de la conversión de la educación infantil en un negocio, la apuesta de Esperanza Aguirre contra la infancia.

Puedes leer la carta en el desplegable.

Fuente: el blog alternativo

"Nuestra escuela infantil está en peligro. De gestión privada con fondos públicos, la E. I. Ruíz Jiménez (única escuela infantil pública del barrio de Salamanca) saldrá a concurso en 2010/11. Es decir, el equipo profesional que la lleva desde 2002 sobre un modo cooperativo, puede encontrarse a la calle del día a la mañana. Este texto a modo de homenaje.

Lejos de la vorágine de la ciudad, del tráfico que se vuelve imposible a esas horas de la mañana, lejos del ruido, de las luces, de las tiendas, de los teléfonos y de los ordenadores, lejos de las negociaciones, de las luchas de poderes, de las peleas diarias, existe un lugar íntimo, soleado, pacífico y tierno. Un lugar dónde cada día se produce una pequeña revolución. Una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Es un cambio cotidiano, permanente, cariñoso, tierno y compartido.

Ese lugar existe y se llama "Escuela infantil Ruíz Jiménez", un nombre muy normal y corriente, muy modesto… y sin embargo no tiene nada que envidiar a los Montessori schools, métodos Waldorf, u otros Colegio “del Estilo”…

Aquí, un grupo de 20 mujeres y hombres, reunidos alrededor de un proyecto de empresa cooperativa, “La oreja verde”, hace la revolución cada día. Cuando acogen a cada niño con su nombre y personalidad, y arropan a cada familia con la certeza de que todo va a ir muy bien hoy. ¿Qué cosa más importante que sentirse seguro y arropado para una madre y su bebe de entre 4 meses y 30 meses, quienes se van a separar durante unas largas horas mientras dure el horario de trabajo?

Este grupo de mujeres y hombres hacen la revolución cuando organizan los rituales de acogida, asambleas, canciones, aseo y limpieza, comidas, sueño, orden, palabras, explicaciones, verdades nombradas, diálogos abiertos. Cuando cada día compartido y cada siesta de descanso forman parte de la nutrición afectiva. “Cambiamos el mundo cuando conservamos el valor sagrado que tienen los pequeños actos de intercambio humano (esa frase no es de mi, es de Laura Gutman, psicoterapeuta familiar argentina).”

Desde 2002, la Escuela Infantil Ruíz Jiménez la rigen 20 mujeres y hombres sobre un modo cooperativo. Cada uno, desde la cocinera hasta la directora, gana lo mismo. Porque cada uno participa con su valor y su entusiasmo a la misma causa: el bienestar y el desarrollo de los niños y por ende, de sus familias; y su aprendizaje de integración en la sociedad.

Aquí, la comida es casera y se comparten riquísimas recetas con las familias.

Aquí, los bebes y niños pequeños no llevan delantales ni chándales “corporativos” y se pueden manchar, porque antes de saber estarse limpio hay que saber estarse sucio.

Aquí hay una sala grande para la psicomotricidad con módulos de espuma ligeros que los niños desplazan a gusto para modelar sus propios espacios dónde moverse.

Aquí, hay un patio grande y soleado para tomar el sol y/o el frío cada día porque es importante conocer el adentro y el afuera.

Aquí se puede pintar con yogur, se puede modelar con espaguetis, se puede jugar con gelatina ¡y comérsela! Se construye y se destruye con cartón, cajas, madera, metal y plástico (llámense juegos heurísticos), porque los niños deben explorar todos sus sentidos para sentirse parte integrante de la vida.

Aquí se baila, se canta y se juega a todas horas. Aquí se les acerca a los niños los artes, la pintura, la música, la danza y el teatro porque nada más importantes que los artes para explorar los sentidos y la alegría de vivir.

Aquí es un espacio abierto para los papas, las mamas, los hermanos, las hermanas, los abuelos, las abuelas, los tíos, las tías, los primos, las primas, los amigos y las amigas que forman parte del entorno del niño, porque nada más importante saberse parte integrante de su tribu antes de integrar la sociedad.

Aquí nos sentimos seguros, amados, y protegidos. Nos sentimos en familia. Porque este grupo de mujeres y hombres permanecen. Son los mismos desde 2002.

Este espacio vital para nosotros, los padres y los niños, está en vía de extinción.

* Primero la ley de los mínimos, aumentando el ratio de niños por educador/a, aumentando también la inseguridad.

* Luego, la depreciación del título de educador/a infantil, cada cual pudiéndose inventarse educador/a.

* Y ahora, el sorteo de las escuelas semi-públicas (gestionadas por empresas privadas con fondos públicos, el caso de la escuela R. J. con La oreja verde) a fondos privados, premiándose el proyecto financiero sobre el proyecto educativo. Cualquier empresa – ¡de limpieza! si, si ¡se ha visto! – puede apropiarse de nada más y nada menos… que la vida de nuestros hijo/as. Ajustando presupuestos dónde haga falta (salarios, personal, comida…).

En la Escuela Ruíz Jiménez les queda un año de espera. En 2010/2011 les toca turno de sorteo. ¿Vivirán o morirán? Si mueren, muere también un espacio vital, un lugar de encuentro humano, una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Un verdadero tesoro humano.

Pero pregunto, en la época que nos toca vivir, ¿a quien le importa lo humano?

Stéphanie, madre de alumna. En Madrid, el 17 de marzo de 2010.

1 comentario:

Jose dijo...

Ante todo respeto la opinión de Stepahanie, pero creo que estamos confundidos si creemos que los gestores actuales también no son una empresa de gestión indirecta que mediante un concurso publico ha obtenido grandes beneficios por la gestión de esta , ya que están percibiendo entre las cuotas de los padres y lo que les paga la comunidad de Madrid cerca de los 490 E/mes sino mas. Con los cuales gestionan el centro,(nóminas, luz, agua, telef. suministros de comida, etc...) lo mismo que hará el próximo adjudicatario del concurso sea quien sea.
Me gustaría saber si todos los trabajadores son cooperativistas o algunos son contratados por obra y servicio y cuando se acabe la gestión van al paro sin indemnización apenas.
En definitiva si quieren seguir gestionándola se tienen que presentar al nuevo concurso público y estar entre las mejores ofertas económicas de gestión o es que nos olvidamos que el dinero con se pagan esos centros “públicos” sale de nosotros los madrileños.

jose