martes, 24 de febrero de 2009

Buceando en la red: Entrecongreso de las Escuelas Católicas Madrileñas 3/5

Lucia Figar y el adoctrinamiento ¿nada que objetar?

La Consejera de Educación, Lucía Figar, agradeció poder clausurar este Encuentro con la entrega de los reconocimientos a profesores con más de 40 años de servicio en el mismo centro e instituciones con más de 100 años que han dedicado su vida a la educación y que ponen de relieve el “compromiso de la escuela católica con la sociedad madrileña”. “No es ningún derecho adquirido poder hacer entrega de estos reconocimientos, es para mí un verdadero honor”, dijo.

Subrayó el esfuerzo, sacrificio e ilusión de esas personas comprometidas y de esas instituciones que han sido responsables de los avances de nuestra sociedad, todas ellas pertenecientes a las Escuelas Católicas de Madrid y que han sabido compaginar una “educación de máxima calidad con la transmisión de unos valores que comparte la mayoría de la comunidad madrileña”.

Figar señaló, asimismo, que el Gobierno regional seguirá apostando por la enseñanza de calidad, en muchos casos representada por la escuela concertada, la libertad de elección y de enseñanza, por la autonomía de los centros y la igualdad de oportunidades.

Asimismo, quiso transmitir un mensaje de serenidad en cuanto a la crisis económica y su repercusión en la política educativa madrileña con respecto a la concertada. En este sentido, recordó el acuerdo retributivo firmado recientemente por la Consejería para el profesorado de la enseñanza concertada y aseguró que ese incremento salarial se mantendrá en el próximo ejercicio presupuestario.

Por su parte, el presidente de las Escuelas Católicas de Madrid, Javier Agudo, tras agradecer a todos los que durante tres días han participado en el Encuentro, subrayó la importancia del acto de clausura, que estuvo conducido por el periodista Curro Castillo, y en el se han homenajeado a las personas y centros que han entregado su vida y su historia a la educación cristiana y, por extensión, “a todas las Escuelas Católicas de Madrid. A los titulares y profesores de nuestras escuelas que, como toda Misión de la Iglesia, no están de paso, sino que vinieron para echar raíces, para implicarse, para comprometerse, para quedarse…”.

Durante los tres días de reflexión y convivencia se ha puesto de manifiesto que el futuro de las Escuelas Católicas será tanto más espléndido cuanto más capaces seamos de mantener nuestra “inequívoca identidad católica y nuestra espiritualidad como santo y seña”, pero también “cuanto más capaces seamos de modernizar nuestras estructuras directivas y reforzar la presencia de la titularidad en los centros como garante de nuestro carácter propio”.

“Tradición y modernidad. Identidad y apertura. Titularidad y Misión compartida. Son ideas que se han escuchado estos días. Sin duda, todo un reto en un mundo relativista; en una sociedad como la madrileña, imbuida de los contravalores del hedonismo, de lo inmediato, de lo material. Por todo ello, nos comprometemos a reforzar nuestro compromiso con nuestras raíces, con nuestros valores del Evangelio, y a la vez, nos comprometemos a actualizar y racionalizar nuestras estructuras de gobierno y de gestión”, subrayó Agudo. “Que a nadie le quede duda –añadió- que Madrid tiene Escuela Católica para rato”.

El Presidente de ECM destacó además que las más de 300 escuelas repartidas por toda la geografía de la región están dispuestas a mantenerse e incluso crecer. Para ello, contarán además con la colaboración de la Fundación que ECM va a constituir y cuyo anuncio se ha realizado a lo largo del Encuentro. “Un entramado de escuelas que exigimos de la sociedad y de nuestro gobierno que se considere como una apuesta indispensable, como un valor social de primer orden, como una inversión prioritaria e indiscutible y altamente rentable que supone eficacia en la transmisión de valores, en la calidad y en la optimización de recursos”, dijo.

En cuanto a la petición que se ha realizado en estos días por parte de la Consejería de austeridad en tiempos de crisis, Agudo recordó que las escuelas católicas de Madrid “hacen de la austeridad una forma de vida y lo seguirán haciendo”. “Lo hemos venido haciendo durante los tiempos de bonanza económica y, por supuesto, lo seguiremos haciendo durante estos tiempos de crisis”.

No obstante, solicitó al Gobierno regional que aplique los criterios de austeridad allá donde en tiempos de “vacas gordas”, se ha vivido “en la opulencia o en la holgura y no aquí donde se ha vivido con los recursos por debajo de las necesidades reales, sólo salvados con una imprescindible colaboración de las familias que ahora, con la crisis, se pone en peligro”.

Javier Agudo finalizó su intervención con lo que serían las conclusiones del Encuentro: potenciación de nuestra identidad católica y de nuestras raíces; modernización de las estructuras directivas y de gobierno; compromiso y vinculación con el entorno; así como, necesidad de apoyo y financiación adecuada de los centros y concertación del Bachillerato.

EL FUTURO DE LA ESCUELA

El acto de clausura estuvo precedido por la Eucaristía, presidida por Antonio María Rouco Varela, cardenal Arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española. Rouco, en su homilía, animó a los profesores a que sean testigos de Jesucristo, educadores en la verdadera “Sabiduría”, y a que enseñen a los jóvenes a conocer y amar a Jesús. La Eucaristía contó con el magnífico coro del Colegio El Recuerdo.

Seguidamente tuvo lugar la ponencia de Fernando López Tapia, asesor jurídico de Escuelas Católicas, quien ofreció algunas claves sobre “La titularidad al servicio del fortalecimiento y renovación de los centros”. A lo largo de su exposición se pusieron de manifiesto recursos que están a disposición de las Instituciones para fortalecer y renovar las escuelas católicas de las que son titulares y cuyos ámbitos de actuación se centrarían en: el proyecto, las personas y la organización y gestión.

A su juicio, el cambio necesario se concreta con mayor facilitad si se aúnan las aportaciones de los miembros de la Institución y sus comunidades con la fortaleza de la propia Institución y sus posibilidades de reorganización, invitando a participar activamente en el proyecto a personas implicadas en la misión de la Institución. “Las iniciativas y decisiones que se adopten serán más válidas en cuanto que no miren sólo al bien propio, sino al bien común de la escuela católica”, concluyó.

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